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12/11/2019 | Agritotal
La rentabilidad del maíz en Córdoba ante un contexto incierto
Aseguran que el nivel actual de precios y las perspectivas para la próxima campaña limitan la capacidad de gravar la producción agrícola sin que la misma incurra en un proceso de descapitalización.

 

La campaña de maíz 2019/20 se enmarca en un contexto de gran incertidumbre. En este sentido, planificar la campaña requiere proyectar distintos escenarios posibles para evaluar el resultado económico.

De esta manera, los resultados del estudio indican que un incremento en los derechos de exportación o la implementación de cupos a los niveles previos de diciembre de 2015, conducirían la rentabilidad del maíz a terreno negativo en casi toda la provincia de Córdoba. Así lo ensaya un informe de La Bolsa de Cereales de córdoba.

El nivel actual de precios y las perspectivas para la próxima campaña limitan la capacidad de gravar la producción agrícola sin que la misma incurra en un proceso de descapitalización.

Con la cosecha de trigo en marcha y gran parte del maíz temprano sembrado, aún queda por definirse cuál será el área final para los cultivos estivales durante la campaña 2019/20, teniendo en cuenta que cerca del 70% del maíz sembrado en Córdoba es tardío.

Por esta razón, se elaboraron distintas proyecciones y se determinaron tres escenarios de rentabilidad económica que tendría el cultivo de maíz dependiendo las políticas de comercio exterior que decida implementar el próximo gobierno y que afecten al sector agrícola.

Escenario 1: Se mantienen las políticas de comercio exterior actuales El mejor escenario planteado contempla el esquema actual de retenciones de $4 por USD exportado y sin la implementación de cuotas arancelarias (cupos) a las exportaciones.

Esta sería la situación más optimista para el cultivo, especialmente para el maíz temprano, que terminaría con un resultado económico de USD 129 por hectárea, un 127% superior al obtenido en la última campaña.

Los principales determinantes de este resultado positivo serían el mejor precio disponible, que resulta de descontarle al precio de exportación FOB los gastos portuarios, comerciales e impuestos (aquí entrarían las retenciones) y la disminución de los costos directos, especialmente aquellos que se ajustaron en pesos. Para abril de 2020 se espera que el precio disponible cotice en USD 145 por tonelada, USD 12,5 por encima del observado al mismo mes de este año.

El resultado para maíz temprano sería una rentabilidad cercana al 21%, 11 puntos porcentuales por encima de la obtenida en la campaña 2018/19. Es importante destacar que el resultado de la actividad contempla el costo del arrendamiento, incluido en los costos indirectos.

Por otro lado, el maíz tardío no tendría la misma suerte. Si bien el resultado de la actividad terminaría positivo, este sería sensiblemente inferior al resultado de la última campaña, donde se obtuvo un margen del 13,5%, como consecuencia de los excelentes rendimientos que tuvo el maíz tardío la campaña pasada, superiores al rendimiento histórico promedio.

Así mismo, contrario a lo que se proyecta para maíz temprano, en maíz tardío la diferencia de precios entre ambas campañas podría ser menor debido a la competencia con el maíz brasilero de segunda o zafrina, ubicándose sólo USD 6 por encima del precio de julio de este año.

De esta manera, se espera una rentabilidad del 5,1% para el cultivo tardío, lo que representa una caída de 8,4 puntos porcentuales en comparación a la campaña 2018/19.

Bajo este esquema de retenciones se puede ver que el maíz temprano tendría una rentabilidad positiva incluso con precios de USD 149 y un rendimiento de 77 qq/ha. En cambio, para maíz tardío, si el precio FOB a agosto de 2020 cayese a USD 147 o el rendimiento fuese de 67 qq/ha la rentabilidad pasaría a ser negativa.

Escenario 2: Aumentan los derechos de exportación Este escenario contempla retenciones del 20% para el maíz y del 35% para la soja, pero sin aplicar cupos de exportación. Se estima un precio interno del cereal de USD 121 por tonelada, USD 25 por debajo del precio esperado en el escenario 1 debido a las retenciones. La consecuencia más visible sería una reducción del margen bruto a USD 361 por hectárea.

Por otro lado, si bien las retenciones a la soja implicarían que su precio baje, y con ello los costos de arrendamientos, esto no alcanzaría para compensar el menor ingreso, y la rentabilidad sería 16% inferior a la del escenario 1, ubicándose en 4,1% sobre la inversión inicial.

Las conclusiones se tornan negativas al observar los resultados del cultivo tardío. El precio interno seria de USD 119, 17,2% menor que en el escenario sin cambios a los derechos de exportación, lo que llevaría a una rentabilidad negativa del 12,6% sobre el capital invertido.

Por otro lado, podría revertirse el resultado negativo del maíz tardío a nivel provincial si se obtiene un rendimiento cercano a los 91 qq/ha, un precio FOB de USD 175 por tonelada o una combinación de ambos en menor proporción.

Escenario 3: El último escenario sería el más pesimista de todos. Implica retenciones del 20% para el maíz y del 35% para la soja, con la incorporación de cupos a la exportación que provocarían una disminución aún mayor en el precio disponible a cosecha.

Bajo una situación como la planteada el cultivo del maíz sería económicamente inviable. Tanto el maíz temprano como maíz tardío tendrían una rentabilidad negativa del -9,1% y -27,5% respectivamente, lo que equivale a un resultado económico negativo de - USD 52,5 y - USD 160,5 por hectárea para los mismos.

Al igual que en el segundo escenario planteado, con la incorporación de cupos a la exportación casi todos los departamentos se encontrarían en rojo tanto para maíz temprano como para maíz tardío, pero en este caso con pérdidas incluso mayores.

En maíz temprano solo el departamento de Marcos Juárez se encontraría con valores positivos a diferencia del escenario 2 donde toda la zona núcleo obtenía ganancias. Lo mismo refleja el cuadro de sensibilidad, donde solo existen pocas combinaciones de altos rendimientos y muy buenos precios para revertir los resultados negativos.

A comparación del escenario 2, para maíz temprano se reduciría ampliamente la zona de resultados positivos, mientras que para el maíz tardío estas se extinguirían, salvo que el precio supere los USD 175 y los rendimientos sean superiores a 90 qq/ha.

Con los datos expuestos, se evidencia que un aumento en los derechos de exportación o intervenciones en la comercialización del cereal mediante cupos provocarían una fuerte pérdida económica para los productores de maíz.

Si bien los márgenes brutos serían positivos, permitiendo cubrir los costos variables de producción, se vería una fuerte disminución en los mismos afectando no solamente la intención de siembra con este cultivo sino la aplicación de tecnología. En el mediano plazo, una rentabilidad negativa de la actividad implicaría una descapitalización del sector agrícola.

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